Crucero con cena en Nueva York – música en vivo, comida de primera y unas vistas increíbles

Navegar por el río Hudson con música en vivo, ver el skyline de Manhattan al atardecer, disfrutar de una cena gourmet completa, una vista impresionante de la Estatua de la Libertad…Parece una noche de sueños, ¿no? Deja de soñar y compruébalo en la práctica – ¡descubre cómo fue nuestra experiencia de embarcar en un crucero VIP en Nueva York!

Después de un día ajetreado en Grand Central Terminal, Financial District y, después, cruzar el Brooklyn Bridge, no encontré nada más acertado que aprovechar la noche relajándome en un lujoso crucero con cena. Por la tarde, aproveché para pasear por la famosa Highline, los jardines colgantes de Nueva York. Al lado, a pocos minutos a pie, está el Pier 61, el lugar desde donde salen los barcos.

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Ya en el muelle, el embarque fue muy tranquilo. Llevé mi E-ticket a la ventana de la taquilla de Entertainment Cruises, donde me entregaron mi boleto inmediatamente. Desde la entrada al barco, se nota que el servicio es excepcional. Todos los miembros del personal fueron extremadamente cordiales, saludando a cada pasajero con mucha atención e incluso teniendo el gesto de decir el nombre de los turistas extranjeros con la pronunciación correcta (¡un detalle que me pareció divertido, porque en ninguna otra atracción habían logrado decir mi nombre!).

Los pasajeros comenzaron a llegar a las 18h, cuando el camarero que nos sirvió por el resto de la noche nos explicó el menú y nos dio un tiempo (muy bien aprovechado, con bebida y antipasti) para que decidiéramos lo que íbamos a pedir. En un primer momento, elegimos lo que sería nuestra entrada, plato principal y postre. De esa forma, por el resto de la noche, los platos llegaron a la mesa sin tener que pedir por cada uno – ¡sólo es sentarse y disfrutar del paseo!

Una banda en vivo se encarga de entretener a los pasajeros durante todo el trayecto. No te dejes engañar por el jazz tranquilo que da comienzo a la noche – a la altura del postre, la pista de baile del barco está animada y el repertorio ya no da vuelta atrás (habiendo pasado, por supuesto, por una buena selección de música brasileña). Pero la diversión no se detiene ahí. Entre los platos, se puede disfrutar del tiempo libre en la popa del barco, tomando fotografías y disfrutando del paisaje. ¡Las vistas son increíbles! Pasamos por un lugar estratégicamente perfecto para ver todo el skyline de Manhattan justo cuando el sol se estaba poniendo y los rascacielos se iluminaban con un reflejo anaranjado. En ese momento, al darse cuenta de que yo llevaba mucho tiempo fuera (no es difícil distraerse viendo Nueva York de esa manera), mi camarera fue lo suficientemente atenta para traerme una copa de vino rosado que había dejado sobre la mesa. Pasé los siguientes minutos navegando bajo el Brooklyn Bridge (que había cruzado a pie por la mañana), con mi vino en la mano, tratando de asimilar todo a mi alrededor. Nada mal, ¿no?

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Hagamos una pausa para hablar de la comida. Como si todo lo demás no fuera suficiente, los platillos eran capaces de elevar aún más el nivel del paseo. Es como tener un restaurante de 5 estrellas en altamar. Escogí ostrudel de hongos con aceite de trufa como entrada; como plato principal, costilla de res a la gremolata con verduras y puré de patatas con gouda ahumado; y como no podía faltar, un típico cheesecake de postre.

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Entre el plato principal y el postre, el barco pasa justo en frente de la Estatua de la Libertad. La banda sonora a esta hora hace que el momento sea aún más emocionante. Puedes disfrutar de la vista sin dejar tu mesa, ya que toda la parte lateral del barco es de vidrio transparente, o puedes ir a la parte abierta ¡y fotografiar a la Estatua de cerca! ¡Mil paseos en uno sólo!

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De vuelta al muelle (créanme, lamentándolo mucho), todo el equipo que estaba a bordo nos esperó fuera de la embarcación para agradecer a los pasajeros uno por uno. Ésta fue, hasta ahora, la mejor noche de mi viaje. Disfrutar de Nueva York desde otro punto de vista con calidad de primera clase fue inolvidable – ¡ahora sólo me queda volver y experimentar el crucero con almuerzo o brunch! Prometo contarles todo de nuevo.

¿Vas a Nueva York? ¡Reserva un espacio en tu viaje para una noche especial y garantiza tu lugar en un crucero con cena!

Traducido por Mildred Heredia. Viajera, fotógrafa y Nutella addict. Creadora de contenido en WePlann.

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