Día de muertos: los vivos celebrando a los difuntos

Familias visitando a los difuntos en el cementerio (Foto: Wikimedia | Alejandro Linares Garcia)

Sin duda alguna, México es un país lleno de diversidad cultural, donde se mezclan colores, sabores, música y fiesta en cada celebración. Pero lo más importante en cada una de ellas es ese significado especial que le da sentido a toda la tradición.

El Día de Muertos es una celebración en la que las personas conmemoran a los seres queridos que ya han fallecido, la cual tiene sus raíces desde la época prehispánica. Es una fecha especial, ya que no se trata de tener miedo de ellos, sino de alegrarse por haberlos conocido y por saber que en algún momento los volveremos a encontrar. Es un acto para recordarlos y honrar su memoria.

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Altar de día de muertos (Foto: Flickr | (CC BY-ND 2.0) | Ute)

Así como es tradición poner un pino en Navidad, en el Día de Muertos es tradición poner un altar dedicado a los ya fallecidos, los cuales están llenos de todo tipo de cosas, donde las más importantes son:

  • Fotografía de los difuntos.
  • Velas o cirios.
  • Imágenes de Jesucristo y de algunos santos, así como una cruz de madera.
  • Comida: tamales, mole, pan de “muerto” (lleva adornos en forma de huesos), frutas, dulces de jamoncillo, dulce de calabaza y los alimentos que solían ser los preferidos de los fallecidos.
  • “Calaveras” (dulces en forma de cráneo) de azúcar y chocolate, las cuales llevan el nombre de la persona fallecida pegada en una etiqueta en la frente.
  • Vaso de agua. También se pueden incluir cigarros y bebidas como el pulque, mezcal o tequila.

Todo esto se pone sobre una mesa, la cual está adornada con manteles de papel china “picado”, es decir, recortado con figuras de esqueletos y calaveras, representando la alegría de la festividad. Alrededor del altar se pone un arco de flores color naranja llamadas “flores de cempasúchitl”, las cuales, según la creencia, atraen y guían las almas de los muertos, ya que simbolizan la luz del sol. Se cree que cada flor representa una vida, y en el caso del difunto, significa que éste aún conserva un lugar allí y que no ha sido olvidado por sus familiares y amigos.

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Calavera de azúcar y flor de cempasúchitl (Foto: Wikimedia | Salvador Alc)

Es importante no comer los alimentos que están en el altar hasta que hayan pasado las fechas de la celebración (1 y 2 de noviembre), ya que la creencia dice que esa comida es para los muertos que vienen a visitarnos en esos dos días. Se cree que las almas de los niños difuntos llegan el 1 de noviembre y las de los adultos difuntos llegan el 2 de noviembre.

En esta época también es muy común que los cementerios sean bastante visitados por las personas que van a dejarle flores y oraciones a los difuntos. La flor de cempasúchitl, al ser la flor de la época, llena de color naranja todas las tumbas, creando un paisaje realmente muy bonito.

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El 1 y 2 de noviembre, la gente suele ir a los panteones por la noche a honrar la memoria de los difuntos, pero no tristemente o con miedo, sino que hacen una celebración donde llevan flores, velas, y hasta a veces guitarras para cantar. Realmente es una experiencia muy bonita porque es como si, sólo por una noche, los vivos y los muertos pudieran reunirse a celebrar a gusto, como en los tiempos pasados, los momentos que compartieron juntos.

El personaje más importante de esta tradición es la “dama de la muerte”, mayormente conocida como “La Catrina”, una calavera de sexo femenino. Bastante bien arreglada, con ropas y joyas extravagantes, y un sombrero muy llamativo, es la figura que representa a esta tradición por excelencia.

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La Catrina (Foto: Flickr | (CC BY-ND 2.0) | Hagens World)

Las “calaveritas” son otro componente importante, las cuales son rimas humorísticas de personas aún vivas con versos donde la muerte bromea sobre alguna característica de dicha persona, explicando la razón por la cual se la llevará a la tumba. También existen las famosas leyendas; en todas las regiones de México, por más grandes o pequeñas que sean, siempre podrás encontrar alguna. Entre las más comunes podemos encontrar las que hablan sobre “La Llorona”, “La viuda negra”, “Los nahuales”, “Los chaneques”, entre otras.

Como puedes ver, el Día de Muertos es una tradición muy significativa que no deja de ser una celebración, sin olvidar que lo más importante de la festividad es rendir honor y amor por las personas que ya no están con nosotros.

Escrito por Mildred Heredia. Viajera, fotógrafa y Nutella addict. Creadora de contenido en WePlann

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