Italia y los italianos: ¿mafia, pizza e mandolino?

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¡Oh, Italia! La bota en el mapa de Europa, tierra de sol, alegría y bellos parajes. ¿Cómo? ¿Que no piensas que Italia sea tan maravillosa como dicen? ¿Todavía crees en esos viejos estereotipos sobre Italia y los italianos? ¡No puede ser! ¡Nuestra compañera italiana Marianna no nos lo permite! Ahora mismo tenemos que desmentir esos grandes tópicos. Claro, habrá algunos que serán verdad. ¡Nadie es perfecto!

Los italianos hacen grandes distinciones entre el norte y el sur. Se dice que el norte es mejor que el sur, más civilizado, con más riqueza económica, que sus ciudadanos son más educados y más cultos. Pero de todo hay en la tierra, ¿no? Ni el norte es la cumbre de la ilustración ni el sur el paradigma de lo salvaje. Quizás a esta mala fama ha contribuido la existencia de la mafia, más desarrollada en el sur. En relación con la mafia también hay el estereotipo del italiano mafioso, pícaro, tramposo, ladrón y por supuesto que no es verdad. Sí que hay un talento natural para salir airoso de las más difíciles situaciones y vivir los apuros como experiencias vitales enriquecedoras. Se los reconoce como ingeniosos y creativos. Es posible que esto también sea un tópico pero así lo afirman los italianos en los sondeos.

Por otro lado, a parte de la mafia, el cliché italiano fue alimentado por la indústria cinematográfica de Hollywood que caricaturizó al italiano inmigrante en tierras norteamericanas. En las películas, el italiano es siempre moreno, bajito, gritón, lleva bigote y seguramente regenta una pizzería o una charcutería. El personaje de Chico en las películas de los hermanos Marx encarna a un inmigrante italoamericano que si bien físicamente no representa al esteretipo, psicológicamente sigue los clichés italianos. Más adelante, se retrató al italiano, tanto ellos como ellas, como los seres mejor vestidos del mundo. Por supuesto, el mal gusto existe en todas partes e Italia no es inmune a él pero sí que la moda se siente bastante y aunque no se lo pueda permitir, hay quien derrocha grandes cantidades de dinero. Siguiendo con el tratamiento que ha dado el cine, cabe decir que el mismo cine italiano con magníficos ejemplos como los de Pasolini o Fellini se han encargado de lanzar duras críticas contra el comportamiento de sus compatriotas, así como de retratar los rasgos más dulces de su personalidad.

Curiosamente, se ha dicho que los hombres italianos son grandes amantes, unos machos de pies a cabeza, que tratan con atención y galantería a sus conquistas. Aquí no sabemos que decir: tenemos claro que sí que fue así en las generaciones pasadas pero algo está cambiando y ¡esa magia de la seducción se está perdiendo! ¿Será por eso de sentir tanto apego por las madres? Esto parece que sí es cierto y además suelen ser hogareños y familiares, quizás por la fama de comilones y gourmets que tienen: ¡les encanta comer y hablar sobre comida! La pasta y la pizza son de los platos más consumidos en Italia, pero hay muchos más, como la deliciosa porchetta o el vitello tonnato. Y sí que dicen aquello de Mamma mia! y Porca miseria! Sobre todo cuando ven aparecer a Berlusconi o se les relaciona con él. Los italianos no son Berlusconi: ¡esto tiene que quedar muy claro! Tampoco les gusta que se identifique su música solamente con la de Laura Pausini, Eros Ramazzotti o Raffaela Carra: existen más! Lucio Battisti, Antonello Venditti, Gianna Nannini, Fiorella Mannoia, Francesco De Gregori y Fabrizio de André son algunos buenos ejemplos de grandes cantantes italianos. Y normal que no quieran que cualquier cosa forme parte de su cultura: ¡tienen las muestras de arte, arquitectura y literatura más maravillosas de toda la historia de la humanidad! El Renacimiento fue brillante: Dante, Petrarca, Ariosto, Leornado Da Vinci, Giotto, Fra Angelico, Miguel Ángel, Alberti, Bramante, Botticelli… ¡la lista es enorme!

También es cierto que les gusta debatir y discutir con fervor y difícilmente van a darte la razón. Precisamente porque la verdad no existe las discusiones pueden ser largas y acaloradas. Esto está claro: nadie tiene miedo a expresar su opinión y la argumentará de la forma más persuasiva, siguiendo el legado de los grandes retóres del Imperio Romano. Pese a esto y a su uso a veces abundante y pintoresco de palabras malsonantes (no es su culpa, ¡hay una gran variedad!) los italianos se toman la vida menos en serio de lo que parece: se ríen de ella, se toman las cosas más fríamente y de forma relativa. Podríamos concluir diciendo que son optimistas, ligeros y que sienten que la vida merece ser vivida de la mejor manera posible.

Y tú, ¿cómo te tomas las cosas? ¿No te encantaría estar rodeado de gente así? ¿Todavía dudas que un viaje a Italia será increíble? ¡No pierdas más el tiempo! Decídete ya y mira los tours por Italia de WePlann.

Escrito por Rosa Molinero, sibarita y apasionada de las humanidades y la cultura. Escribe productos y contenidos en WePlann.com

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